Circular de la Superiora General de la Orden Compañía de María Nuestra Señora
Roma, 21 de noviembre de 2012
Circular nº 71
A LAS RELIGIOSAS DE LA COMPAÑIA DE MARIA, EXALUMNAS/OS, FAMILIAS Y
EDUCADORES/AS
Y MIEMBROS DE LA RED LAICAL
Queridos todos y todas:
Un año más celebramos la
fiesta de la Presentación, fecha entrañable para nosotros que hemos bebido de
la misma fuente y mantenemos viva la memoria de aquel 21 de noviembre de 1610, día
en el que Juana de Lestonnac, mujer de fe inquebrantable y esperanza cierta,
hace visible a la ciudad de Burdeos los frutos de la educación de su primer
Colegio. Nadie mejor que María puede reflejar sus sentimientos de
agradecimiento y entrega a Dios por tanto bien recibido. Nadie mejor que María puede
ser esa presencia que, a lo largo del tiempo, nos acompaña.
Han pasado ya más de cuatro
siglos, su obra educativa se ha ampliado a cuatro continentes, mujeres y hombres
de diferentes culturas y contextos sociales vamos uniendo fuerzas para
continuar haciendo posible una educación integral que dé respuestas
significativas a los desafíos de este momento en el que muchas personas se
debaten en la búsqueda de sentido de la vida y/o de las condiciones y recursos
necesarios para hacer posible la existencia. Esta realidad que de alguna manera
nos incluye, nos interpela y nos llama a descubrir y a entregar lo más genuino
de nuestro carisma desde el respeto a las decisiones de cada persona.
En este contexto de hoy,
¿qué nos puede revelar esta tradición que nos da identidad? Isabel de Azcárate Ristori
narra en la biografía de Santa Juana que era una fiesta destinada a las novicias,
en el día de su profesión, pero que al encontrarse con la resistencia del Sr. Cardenal
a concederles los votos, cambió la orientación de la misma y la celebró con las
alumnas. De esta forma, además del sentido religioso que tenía la fiesta,
manifestaba con audacia a toda la sociedad la validez de una obra que sentía
había sido inspirada por Dios.
En este gesto de Juana de Lestonnac
descubrimos su firme confianza en Dios y su capacidad para transformar las
situaciones de dificultad, de no futuro, en posibilidades de vida nueva; capacidad
para mirar la realidad descubriendo los signos de esperanza que pueden generar
dinamismo, creatividad, y para encontrar el sentido de todo ello, a la luz de
una Mujer, María, la llena de gracia, que nos conduce a su Hijo, para encontrar
en Él “el Camino, la Verdad y la Vida”.
Que en este año de la fe,
en el que la Iglesia nos invita a renovar nuestra adhesión a Jesús y a
colaborar en su misión de construir el Reino, podamos vivir cada día transparentando
el amor creativo y generoso de nuestro Dios, con la convicción de que “sólo en
Él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y
duradero”[1].
Un fuerte abrazo
Beatriz Acosta
Mesa odn
Y Equipo General
[1] S.S. Benedicto XVI.
Porta Fidei nº 15.
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