Palabras que nos definen: COMUNIDAD
Y resonó una palabra: COMUNIDAD…
espacio fraterno, pasión compartida, canto común...
Y detrás de cada nombre, un tiempo, un contexto, una lengua, una familia, muchos gozos y también sufrimientos… un llamado que, por la gracia de Dios, nos hizo hermanas, compañeras, amigas. Llamadas a ser Comunidad, a generar, en un mundo con tendencias individualistas y al mismo tiempo cada vez más interrelacionado y plural, la revolución de la fraternidad, de la mesa común, del pan compartido, del lenguaje universal del amor, del único proyecto, vivido desde dimensiones diferentes, en diálogo intercultural.
Cada una, llamada a realizar su existencia como un milagro único e irremplazable, a realizar su vocación más auténtica; y todas, convocadas a integrar esa melodía, en la que la diferencia no disuena, sino que complementa y enriquece.
- En comunidad llamadas a discernir el más de la misión, el dónde y el cómo de nuestra entrega.
- “Llamadas a continuar haciendo camino con otras congregaciones, discernir propuestas de participación en comunidades intercongre-gacionales para llevar adelante un proyecto común.
- Llamadas a favorecer intercambios de personas de unos contextos a otros, que propicien seguir haciendo procesos interculturales y construir la universalidad.
- Llamadas a alentar la realización de experiencias nuevas de compartir con los laicos el camino de fe, la espiritualidad...”
Sabemos que la fraternidad es la única posibilidad de “hacer creíble el mensaje que anunciamos”, por eso “hacer de cada grupo comunitario un espacio real de humanización, una escuela de calidad humana, teniendo como Maestro al Señor Jesús. Poner en marcha dinamismos comunitarios que generen espacios de acogida, interrelación, intercambio, interiorización, formación, búsqueda conjunta para la misión... para que cada persona y cada grupo puedan seguir creciendo y construyendo Reino” es un desafío que sentimos con fuerza.
En el fondo no somos tan distintas,
todas tenemos el mismo complejo y frágil corazón.
En el fondo nunca podremos ser distantes,
porque nos une el Mismo y Único Señor.
En el fondo, ser hermanas
ha sido un milagro, una gracia, una opción.
Liliana Franco Echeverri ODN
Religiosa de la Compañía de María. Colombia

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