Palabras que nos definen: EDUCACIÓN
Compromiso con otras y otros para colaboraren la formación de cada persona, de cada sociedad
de nuestra realidad mundial
Juana comprendió desde la niñez que la mejor manera de incidir en la construcción del ser humano y, por tanto, en la transformación de la sociedad era a través de la educación. Por eso ante la insistente llamada de Dios, se empeñó en acariciar su intuición hasta darle forma y hacerla realidad mediante escuelas en las que la mujer tuviera como referente de vida a María: sus valores y actitudes; en las que se formara de manera integral, a través de un acompañamiento personalizado que potencia las capacidades y respeta el ritmo de cada persona, por eso insistía continuamente en decir: “no olvidéis que cada una calza su propio pie” Esta fue la inspiración de Juana, fruto de una convicción profunda en el valor y la dignidad de la mujer y de un deseo real de educar para posibilitar y dignificar.
Educar es para nosotros hoy, religiosas y laicos que formamos la comunidad educativa, un estilo de vida, una manera de situarnos, de acoger los desafíos de cada momento histórico para dialogar con ellos y buscar juntos caminos de respuesta. Educar es “dejarnos afectar por la realidad para, desde una mirada positiva y esperanzadora, poner manos a la obra”
Concebimos la Educación como un proceso en el que la persona se va haciendo capaz de pensarse a si misma, de interrelacionar con su entorno; de adquirir conocimientos y saberes, de relacionarlos entre sí y aplicarlos en lo cotidiano de la vida.
Nos empeñamos en situar las metas de la educación no sólo de cara a la asimilación y en algunos casos producción de conocimiento, de saber; sino fundamentalmente a la construcción de un ser humano integral que conoce, juzga, opta, se compromete y actúa.
Pretendemos traspasar las aulas de clase y hacer de los lugares habituales, de la cotidianidad, -casa, calle, metro, autobús- ambientes educativos, espacios privilegiados para el aprendizaje, la relación, la convivencia, el compromiso. Llevamos a cabo la misión educativa desde diversas plataformas: Escuela, universidad, hospitales, parroquia; junto a la mujer y la familia; entre los jóvenes, acompañando sus búsquedas y proyectos; en medio de los más débiles y heridos de nuestra sociedad: inmigrantes, desplazados, campesinos, indígenas…; en organizaciones que trabajan por la defensa de la vida, la dignidad, los derechos humanos y de los pueblos…Pluralidad de escenarios para una única misión: evangelizar como educadoras y educadores.
“Nuestro proyecto de Educación hoy, en este mundo tan complejo y, al mismo tiempo bajo el riesgo de la uniformidad, necesita ser oferta significativa, profética, desde el Evangelio:
Educar es para nosotros hoy, religiosas y laicos que formamos la comunidad educativa, un estilo de vida, una manera de situarnos, de acoger los desafíos de cada momento histórico para dialogar con ellos y buscar juntos caminos de respuesta. Educar es “dejarnos afectar por la realidad para, desde una mirada positiva y esperanzadora, poner manos a la obra”
Concebimos la Educación como un proceso en el que la persona se va haciendo capaz de pensarse a si misma, de interrelacionar con su entorno; de adquirir conocimientos y saberes, de relacionarlos entre sí y aplicarlos en lo cotidiano de la vida.
Nos empeñamos en situar las metas de la educación no sólo de cara a la asimilación y en algunos casos producción de conocimiento, de saber; sino fundamentalmente a la construcción de un ser humano integral que conoce, juzga, opta, se compromete y actúa.
Pretendemos traspasar las aulas de clase y hacer de los lugares habituales, de la cotidianidad, -casa, calle, metro, autobús- ambientes educativos, espacios privilegiados para el aprendizaje, la relación, la convivencia, el compromiso. Llevamos a cabo la misión educativa desde diversas plataformas: Escuela, universidad, hospitales, parroquia; junto a la mujer y la familia; entre los jóvenes, acompañando sus búsquedas y proyectos; en medio de los más débiles y heridos de nuestra sociedad: inmigrantes, desplazados, campesinos, indígenas…; en organizaciones que trabajan por la defensa de la vida, la dignidad, los derechos humanos y de los pueblos…Pluralidad de escenarios para una única misión: evangelizar como educadoras y educadores.
“Nuestro proyecto de Educación hoy, en este mundo tan complejo y, al mismo tiempo bajo el riesgo de la uniformidad, necesita ser oferta significativa, profética, desde el Evangelio:
- Oferta de comunión, porque acompaña el crecimiento de personas más allá del culto al individualismo; crea diálogo entre las diferencias; ayuda a crecer en identidad capacita para el encuentro y amistad.
- Oferta integradora de una fe que se hace vida, justicia, libertad, que humaniza la ciencia y la técnica; que libera la cultura desde sus valores profundos; señala la dirección a la verdad en la búsqueda del sentido de la vida.
- Oferta de solidaridad desde el amor preferencial al débil, al pobre, al excluido en el camino de la dignidad de toda persona que crece en el don mutuo. Oferta desde nuestro ser de mujeres, portadoras de vida y constructoras de la sociedad en reciprocidad”
Educar, es asumir un reto…acoger una misión…
emprender una aventura…
contemplar un misterio…
escuchar un latido…
pronunciar una esperanza...
sondear un corazón…
presenciar un milagro…
Liliana Franco Echeverri ODNReligiosa de la Compañía de María. Colombia

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