Palabras que nos definen: JÓVENES


Y resonó una palabra: JÓVENES…
dinamismo que nos ilusiona,
nos desafía y compromete
Juana de Lestonnac, respondió con novedad al clamor de los jóvenes de su tiempo. En el hoy de nuestra historia y en todos los contextos en los que estamos presentes, experimentamos la llamada a hacer una opción decidida por los y las jóvenes:
  •   Que nos permita acercarnos a su tejido cotidiano vital sin miedos, ni prejuicios.
  •   Que nos haga capaces de ver potencialidades y oportunidades en donde otros sólo pueden ver desorden y caos.
  •    Que nos lance a caminar hombro a hombro con los jóvenes en busca de caminos de realización y sentido de la existencia.
  •    Que nos motive a crear alternativas de organización y participación creíbles.
  •    Que nos permita conocer en profundidad la complejidad del mundo juvenil y nos lance al compromiso de establecer relaciones educativas.
Nos sentimos llamadas a mantener en los jóvenes la memoria del amor de Dios; a hacer, “con lenguajes nuevos, entendibles y sugerentes”, anuncio explícito de Jesús. Deseamos suscitar en ellos la mirada contemplativa, proponer la fe como estilo de vida, como una manera de situarse ante la realidad y ante la historia.
Tenemos la convicción de que los jóvenes necesitan de nuestra“COMPAÑÍA” y queremos aprovechar las coyunturas que la vida nos ofrece para acercarnos a su realidad; escuchar junto a ellos los ecos de sus historias cotidianas, hacernos sensibles a sus tristezas, a sus ausencias, a sus anhelos; caminar a su lado sin protagonismos, ni primeros planos, pero teniendo claridad en la ruta y en la meta: “ser esa compañera de camino que ayuda a crecer en verdad y libertad, ese testigo cercano de su proceso. Una persona que, porque tiene experiencia de vida en compañía, es capaz de hacerse guía y de acompañar”.
Sabemos que es necesario orientar nuestras búsquedas y acciones a:
  •    Ofrecer alternativas que permitan trascender, orar, llenar de sentido la existencia.
  •    Servir de manera nueva llenando de calor y color nuestros centros de educación formal y no formal.
  •    Humanizar a través del encuentro, del diálogo, del arte, de los espacios comunitarios.
  •    Formar para la solidaridad y el compromiso, para el trabajo con otros y otras por la paz y la justicia, para abrazar el mundo en su compleja y enriquecedora pluralidad.
Contemplar los rostros de los jóvenes con los que hacemos camino nos lanza a una única y eterna tarea: SER COMPAÑÍA, ACOMPAÑAR.
Acompañar,
es romper amarras
y cruzar océanos.
Contemplar en cada puerto
la belleza, gozarse en lo bueno
optar por el bien.
…Y es zarpar nuevamente,
con el alma llena,
de nombres y recuerdos
de ocasos y de un tibio sol.
 Liliana Franco Echeverri ODN
Religiosa de la Compañía de María. Colombia

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