Palabras que nos definen: MEMORIA


Y resonó una palabra: MEMORIA…
eco de una voz y una presencia
En nuestra sociedad hay una tendencia a la amnesia. Nosotras, en el marco de esta celebración queremos hacer una opción decidida por mantener la memoria.
Queremos:
Recordar para vivir..
Recordar para gozar. .
Recordar para crear. .
Recordar para agradecer. .
Recordar para orar. .
Recordar para transformar. .

Queremos que resuene el eco de lo fundamental. Sabemos que esa es la única posibilidad de mantener la fidelidad. Queremos aferrarnos y entrelazadas las manos acoger el futuro.

Aferradas
al Dios Siempre Mayor,
al origen, a una simple intuición.

Aferradas
a un proyecto
que ha sabido de luchas,
que ha sabido de intentos.

Aferradas
y hermanas,
sin distancias, ni tiempos
sin temores que impidan
recrear los cimientos.
Queremos hacer memoria de esas consignas que nos dan identidad y pertenencia. De esas que son legado para el mundo y que es una responsabilidad compartirlas porque no son nuestras, porque le pertenecen al género humano.
Se trata de dos experiencias que enmarcan la vida de Juana de Lestonnac y jalonan la de la Compañía de María. Un testamento que al compartir se multiplica.

Mantener la llama

En el corazón de Juana resonaba con frecuencia la llamada: “No dejes apagar la llama”, ella experimentaba que era el mismo Jesús quien la pronunciaba. Y esa certeza la mantuvo atenta, vigilante, discerniente.

  •   “Mantener la llama” era la exhortación constante que hacía a sus primeras compañeras. Y ellas la hicieron suya, la asumieron en un intento fecundo de vivir de cara a Dios y a los hermanos.
  •    “Mantener la llama”, sigue siendo hoy para la Compañía arraigo y horizonte.
  •    “Mantener la llama”, arder en deseos de vivir en torno a Dios. Propiciar la experiencia constante de orar y discernir. Agudizar una mirada contemplativa, capaz de ver a Dios en todas las cosas y de desentrañar en cada acontecimiento semillas de salvación.
  •    “Mantener la llama”, contagiarla en todo tiempo y lugar, izarla sin temor a los vientos. Irradiarla sencilla y suavemente o quizá, como dice Eduardo Galeano: “ser ese fuego loco que llena el aire de chispas, que hace arder la vida con tantas ganas que no se puede mirar sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.
Tender la mano

Juana de Lestonnac utilizó esta frase para comunicar su experiencia de la “noche del Cister”. Desde entonces, el horizonte de nuestra acción consiste en “Tender la mano”, ofrecerla en todo tiempo y circunstancia como una trinchera en la que se defiende la vida.
  •   “Tender la mano”, a los hombres y mujeres de toda raza, lengua y cultura. Tenderla en una opción radical por la vida, por la mujer, por los jóvenes, por los más frágiles deentre la historia.
  •   “Tender la mano” como un signo de esta alianza eterna Dios y el mundo.
    Estamos seguras de que hoy Juana de Lestonnac nos volvería a repetir: “Dejo en vuestras manos este trecho que os corresponde. Estrechadlas entre vosotras y entrelazadlas con otros y otras. Mirad juntas los desafíos que vuestro mundo presenta a nuestra misión educativa. Priorizad las respuestas y prestad todas las manos: mis manos, vuestras manos… ¡nuestras manos! tendidas como siempre para prolongar hasta nuestro hoy la humanidad de Dios”

    Liliana Franco Echeverri ODN
    Religiosa de la Compañía de María. Colombia

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