Madre
Madre,
aquella, aquel, que hace de su corazón:
vientre que da vida.
Aquella, aquel, que se deja fecundar
por la gracia simiente de Dios
que rompe su corazón cerrado
y lo transforma en cobijo abierto
a la fragilidad tierna que necesita
su cuidado.
Aquella, aquel que hace “suyos”
y lo pare como hijos
a los que andan parias…
sin resguardo, ni cena caliente,
ni un cuento para dormir, recordado.
Madres, gracias
por ser Dios presente que sigue
dando y besando… este mundo desmadrado.
aquella, aquel, que hace de su corazón:
vientre que da vida.
Aquella, aquel, que se deja fecundar
por la gracia simiente de Dios
que rompe su corazón cerrado
y lo transforma en cobijo abierto
a la fragilidad tierna que necesita
su cuidado.
Aquella, aquel que hace “suyos”
y lo pare como hijos
a los que andan parias…
sin resguardo, ni cena caliente,
ni un cuento para dormir, recordado.
Madres, gracias
por ser Dios presente que sigue
dando y besando… este mundo desmadrado.
Fuente: Padre Tomás Bradley SJ

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