Orar en compañía: una oportunidad para crecer en espiritualidad.
Tomo conciencia que estoy ante el Señor y en silencio agradecido pongo en
las manos de Dios mi vida… con ella todas mis preocupaciones, sueños,
alegrías y esperanzas. Y pausadamente repito
Señor, enciende en mí la pasión por la vida.
Señor, enciende en mí corazón el fuego de tu amor.
Señor, enciende en mí deseos de justicia y paz.
Señor, enciende en mí la entrega a mis hermanos.
Señor, enciende en mí deseos de un mundo más humano.
Del evangelio de Lucas 12, 49-53
He venido a traer fuego a la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera
ardiendo! Pero también he de recibir un bautismo y ¡qué angustia
siento hasta que no se haya cumplido! ¿Creen ustedes que he venido
para establecer la paz en la tierra? Les digo que no; más bien he
venido a traer división. Pues de ahora en adelante hasta en una casa
de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres. El
padre estará contra del hijo y el hijo contra el padre; la madre contra
la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera
contra la suegra.» Palabra de Dios
Jesús nos quiere contagiar hoy el fuego que ardía en su corazón. Ese fuego
de “amor” en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que
sufren.
Jesús desea que ese fuego que arde por dentro, prenda de verdad, que no
lo apague nadie. Es un fuego que renueva, que rompe todo
convencionalismo, trae abajo la rutina, lo normativo.
Jesús quiere contagiarnos las ganas de vivir, su pasión por una vida más
humana, pujante, sana, plena, en su máxima intensidad “yo he venido a
traer fuego a la tierra”.
Jesús busca despertar en nosotros lo mejor de cada uno, sus palabras
sacuden, impactan, transforman.
Pregúntate
¿Las ganas que tienes de vivir tienen esa fuerza e intensidad de
contagiar vida nueva?
¿Nuestro deseo de seguir a Jesús genera en nosotros deseos de una
vida más humana para mí y para los que viven a mí alrededor?
¿Nuestra pasión por la vida es capaz de generar justicia, honestidad
y paz verdadera?
Seguir a Jesús es llevar fuego en el corazón, capaz de transformar todo con
amor y justicia.
Vuelvo hacer silencio y repito pausadamente a modo de petición:
Señor, enciende en mí la pasión por la vida
Señor, enciende en mí corazón el fuego de tu amor
Señor, enciende en mí deseos de justicia y paz
Señor, enciende en mí la entrega a mis hermanos
Señor, enciende en mí deseos de un mundo más humano.
Pidamos a Santa Juana, que encienda en nosotros la pasión por Jesús y
su Reino. Que no deje apagar en nosotros la llama que ha encendido en
nuestro corazón.
Por Cristo nuestro Señor. Amén
Elaborado por Sandra Lau ODN
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