LA PRESENTACIÓN DE LA NIÑA MARÍA: UNA TRADICIÓN QUE NOS DA IDENTIDAD
Las tradiciones son uno de los elementos básicos que constituyen la identidad de un grupo y que ayudan a transmitirla de generación en generación.
La celebración de la fiesta de la Presentación de la Niña María es una de esas tradiciones que se inició en nuestros orígenes (1610) y aún hoy la tenemos vigente, con diferentes formas de celebrarla y expresarla, pero con un sentido común de significación: María Nuestra Señora, siempre presente en los proyectos de la Compañía de María.
Esta fiesta que celebramos en los Colegios nos recuerda la presentación de María en el templo, siendo muy niña.
Hacer memoria, cada 21 de noviembre, de esta tradición nos remite a María. Juana de Lestonnac quiso “consagrar a ella las alumnas y ponerlas bajo su protección con la promesa de imitarla en el estado al que Dios las llamara”; reafirma de este modo que María es modelo y referente, la compañera que, a nuestro lado, nos señala la manera de ser y situarnos en la vida. Ella, la mujer generosa hasta el extremo, nos invita a una vida de coherencia e integridad. Llevar como “sello” a María es afirmar que la vida tiene sentido desde la apertura al otro, la gratuidad, el perdón, la búsqueda de la justicia y el empeño en la construcción de un futuro mejor para todos.
"Es un día que invita a la alegría. Aceptar a María como modelo de vida se enraíza en valores profundos: disponibilidad, humildad, entrega, coherencia, compasión…Celebrar la Fiesta de la Niña María implica ayudarnos entre todos a sostener nuestra fe y a renovar el compromiso de seguir construyendo Reino, haciendo visible con nuestra vida las actitudes de María. Cuando en el fondo de nuestro ser activamos la certeza de que podemos colaborar con Dios en la creación de un futuro mejor para todos, brota la esperanza y la esperanza es un motor poderoso, la fuerza capaz de seguir abriendo camino."

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