LA HOSPITALIDAD
Nuestro mundo complejo necesita testigos, testigos despiertos cuyos hechos visibilicen
los valores del Reino.
En el Magníficat, María se nos revela plena de humanidad y de confianza en Dios. Su
mirada honda a la realidad está cargada de esperanza: Dios cambiará la suerte de los
pequeños. Su canto recoge la experiencia del pueblo que se sabe elegido y enviado,
llamado a construirse como comunidad. En ella reconocemos la expresión de nuestra
identidad.
VALORES Y VIRTUDES QUE TRANSPARENTAN UNA FORMA ESPECÍFICA DE VIVIR EL EVANGELIO
1. Pasión por Jesús y el Reino de Dios. “Proclama mi alma la grandeza del Señor
2. Alegría. se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador
3. Humildad. porque ha puesto sus ojos en la humildad de su sierva.
4. Gratuidad. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho grandes obras por mí
5. Compasión. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
6. Sencillez. Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
7. Coherencia. Auxilia a Israel su siervo acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre.”
8. Hospitalidad. “María permaneció con Isabel tres meses y después regresó a su casa”
Como Compañía de María, queremos vivir prioritariamente los valores y virtudes en cada una de las realidades en las que se desarrolla nuestra vida en misión. Son una expresión del patrimonio intangible que define nuestra identidad:
PARA ESTE AÑO, HEMOS SELECCIONADO "LA HOSPITALIDAD"
Fuente: XVII CAPÍTULO GENERAL. Documento Capitular

Comentarios
Publicar un comentario